Rejuvenecer el rostro en 3D

Rejuvenecer el rostro no es únicamente una cuestión de eliminar arrugas y líneas, es mucho más. Es recuperar la posición que tenían los pómulos y la tersura de las mejillas. Suavizar las líneas oscuras que ensombrecen rictus y comisuras y eliminar la expresión de enfado y cansancio de nuestra mirada.

Para ello, dos son los principales productos que utilizo,el ácido hialurónico y la toxina botulínica.

El ácido hialurónico es una molécula de azúcar natural del organismo cuya función es retener a su alrededor moléculas de agua. Dentro de nuestra piel y nuestro cuerpo en general, se comporta como una pequeña esponja que da estructura a los tejidos a la vez que facilita las funciones normales de las células.

La industria farmacéutica, gracias a la avanzada biotecnología actual, nos ofrece un producto igual al que tenemos dentro de nuestro organismo por lo que la seguridad y naturalidad es más elevada que en otros implantes.

Este ácido hialurónico es el que nos permite dar estructura y volumen a los tejidos que la han perdido. Permiten recuperar la dimensión que se pierde con los años. De aquí le viene el nombre que le hemos dado de rejuvenecimiento en tres dimensiones, ya que su característica es el VOLUMEN TRIDIMENSIONAL que aporta y que es el que nos permite reposicionar el rostro.

En la zona central de la cara, es donde el hialurónico nos ofrece los mejores resultados, ya que es el punto en el que la pérdida de volumen es más intensa. Los pómulos, las mejillas, el rictus, la comisura, los labios (contorno y bermellón).

Para cada zona y problema disponemos de un ácido hialurónico apropiado por su característica y estructura. No puede ser igual el producto que inyectamos dentro de la grasa del pómulo que el que inyectamos dentro de la mucosa labial. Para que cada uno cumpla su función de forma óptima ha de ser lo mas parecido posible a la estructura del tejido en la que lo implantamos.

Con el paso de los años, la grasa de la zona centro facial, los pómulos y las mejillas se va absorbiendo y perdiendo por lo que la piel va perdiendo sujeción y cae dejando esta zona del pómulo vacía y colgando sobre el rictus.

Poner en esta zona un ácido hialurónico estructural especial para rellenar tejido graso, nos permite recuperar estos volúmenes y tersar el pómulo de forma natural a la vez que recuperamos la estructura natural del rostro. Pómulos, rictus, comisura y mejillas.

Utilizamos este producto desde su aparición hace dos años, por lo que la experiencia es suficiente para asegurar la calidad y seguridad del producto a la vez que su duración que es de aproximadamente un año. Lo más innovador es la técnica de aplicación que utilizamos desde el septiembre pasado y que ha revolucionado los tratamientos de rejuvenecimiento de nuestra consulta por su seguridad, facilidad y resultados.

La aplicación del ácido hialurónico con cánula nos permite desde solo dos puntos, sin precisar anestesia tópica, tratar la zona de los pómulos. No es doloroso ya que el propio producto incorpora anestesia local; las molestias son mínimas incluso en personas con mayor sensibilidad al dolor.

La seguridad en la aplicación también es muy alta ya que la cánula es fina, flexible y roma, es decir, sin punta, por lo que el riesgo de lesionar vasos y nervios es mínimo; lo que también disminuye al mínimo el riesgo a padecer hematomas.

Por todo ello soy una gran entusiasta de esta técnica que en una o dos sesiones y de forma inmediata aporta a mis pacientes de forma segura, una mejora clara y natural de su aspecto, otorgando al rostro un aspecto de descanso, salud y juventud.

Desde septiembre son muchos los casos en los que he aplicado este producto natural, seguro y efectivo.

El laboratorio que fabrica este producto ofrece la máxima calidad en sus procesos de elaboración a la vez que una gran seriedad en sus estudios y formación. Todo ello me otorga seguridad y fiabilidad y esto, a su vez, me da la seguridad que preciso para poderlo ofrecer a mis pacientes con la mayor confianza.

Qué podemos conseguir con este producto en el rostro:

Eliminar las sombras profundas que aparecen en el centro del rostro bajo los ojos, también llamados surcos de la tristeza.

Suavizar y mejorar el rictus.
Suavizar y mejorar las comisuras también llamadas rictus de la amargura.


Cómo realizamos la técnica:

Con una finísima aguja introducimos unas gotas de anestesia local en la zona en la que penetrara la cánula, solo se siente un ligero escozor al entrar la anestesia.

Abrimos una pequeña vía de entrada para la cánula. Este paso ya no resulta doloroso por efecto de la anestesia local.
Introducimos la cánula fina y flexible que no lesiona los tejidos y que nos permite desde dos puntos llegar a casi la totalidad de la zona central del rostro.
El efecto es inmediato. El paciente se levanta con los resultados visibles en el mismo momento y puede marchar de la consulta con normalidad porque las pequeñas vías de entrada son visibles como un pequeño granito.

Con una sesión conseguimos una corrección suave y aumento de volumen. Para personas que precisen mayor recuperación será necesaria una sesión más hasta conseguir recuperar el volumen perdido.